Llegada por la tarde al aeropuerto Marrakech Menara. Traslado al hotel/riad en
Marrakech Marrakech
Marrakech, la ciudad roja, es una de las ciudades más importantes de Marruecos. Situada a los pies del Alto Atlas, goza de un clima de tipo mediterráneo seco, con temperaturas estivales que pueden superar los 40ºC. Fundada en el año 1062 de la era cristiana por Youssef Ibn Tachnifn, primer soberano de la dinastía almorávide, todavía conserva importantes vestigios de su historia en monumentos como la Escuela Coránica o Madrasa de Ben Youssef, el Mausoleo de los Saadíes, la Mezquita Kutubía, los palacios El Badi y Bahía o los más modernos jardines El Agdal y Majorelle, entre otros. Resulta imprescindible la visita a la famosa plaza de Jemaa el-Fna, patrimonio de la humanidad de la UNESCO, un lugar mágico que nos transportará a un mundo de fantasía donde embelesarnos entre contadores de cuentos, aguadores, encantadores de serpientes y otros animales, acróbatas, dentistas, músicos y bailarines, adivinadores, tatuadoras de hena, vendedores de zumos, frutos secos y productos medicinales tradicionales... todo un lujo para los sentidos.. Visita opcional a la plaza de Jemaa el Fna. [Si el avión llegase por la mañana se dispondría de ese día para visitar la ciudad]
Desayuno. Seguimos una pintoresca carretera de montaña que cruza el Alto Atlas ofreciendo unas vistas sensacionales en nuestro recorrido a
Ouarzazate
Ouarzazate
Ouarzazate, la puerta del desierto, tradicionalmente ha sido una parada importante de las caravanas procedentes de más allá del Sahara, aunque sufrió un verdadero desarrollo a partir del periodo colonial francés, en el que fue un centro administrativo del protectorado. Actualmente, la ciudad destaca por sus kasbahs, sobre todo la de Taourirt y por su mágico entorno, lo que ha supuesto que se emplazaran aquí dos estudios de cine en los que se han rodado películas como Lawrence de Arabia, El Reino de los Cielos, Gladiator, Babel, Alejandro Magno, La Momia y tantas otras de destacable fotografía. Es también un centro importante de medicina tradicional, en cuyas farmacias se pueden aprender los secretos de una disciplina que tantas cosas ha aportado a la medicina occidental. . De camino realizamos una visita casi obligada a la kasbah de
Ait Ben Hadou
Ait Ben Hadou
Ait Ben Hadou, Este es el más bello ejemplo de kasbah (antiguas plazas fortificadas, el equivalente a las alcazabas que se encuentran diseminadas por la Península Ibérica, con la diferencia de que las primeras siguen estando habitadas) que se puede encontrar en Marruecos. Situado en el valle del Draa, a pocos kilómetros de la ciudad de Ouarzazate, este mágico lugar, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, nos transportará a una época de ensueño, como nos demuestran las numerosas películas que aquí se han rodado. , distinguida por su encanto y belleza. Comida y visita de Ouarzazate, tras lo que continuaremos nuestro camino a Boulmane Dades.
Desayuno. Cruzamos el valle de las rosas y nos adentramos en las gargantas del Dadés donde comienza la llamada "ruta de las mil kasbahs" en un deslumbrante recorrido que conecta por pista con las gargantas del Todrá, majestuoso cañón de paredes de más de doscientos metros, parada ineludible para los amantes de la escalada. Comida y tiempo para relajarse y dar un paseo por la zona. Seguimos nuestro camino, que desemboca en el valle del Todrá, un sobrecogedor palmeral cuyo colorido contrasta maravillosamente con las paredes del valle. Nos dirigimos a
Erfoud
Erfoud
Erfoud, Arfoud, Esta es la capital de la región de Tafilalet, al norte de Rissani, la cuna de la dinastía alauita. Fundada en 1917 por los franceses, evidenciado por la distribución ortogonal de sus calles, Erfoud está enclavada en un inmenso oasis explotado en los sistemas de irrigación que rodean a las kasbash de la zona, siendo está región la principal productora de dátiles del país. A finales de verano acontece la Guetna, o recolección de los dátiles, en un clima festivo que encandila toda la región. También es una de las zonas más importantes de extracción y transformación de fósiles a nivel mundial; esta región fue, hace cientos de millones de años, una cuenca oceánica que progresivamente fue evolucionando a mares poco profundos, lo que propició una sedimentación lenta en el lecho marino donde quedó atrapada gran cantidad de animales marinos. Los resultados de ese lento proceso los podemos ver hoy día en la cantidad y variedad de fósiles que salen de las fábricas de la zona., la puerta del desierto, para luego seguir por pista hacia nuestro destino en el albergue de
Merzouga
Merzouga
Merzouga es un pequeño pueblo bereber asentado en el sureste del país, a pocos kilómetros de la frontera argelina. Cuenta con el mayor afloramiento natural de aguas subterráneas de todo Marruecos, pero se ha hecho famoso por estar a los pies de la franja de desierto de arena de Erg Chebbi, lugar que alberga las mayores dunas de todo el país..
Desayuno. Rodeamos Erg Chebbi, extensión de desierto de arena donde se encuentra la Gran Duna de Marruecos, de más de 250 metros de altitud, conectando por pista con parte de la ruta seguida por el antiguo París-Dakar, con las montañas que limitan con Argelia de fondo. Parada en el oasis de Tissardmin y continuamos hasta un asentamiento nómada donde conoceremos algunos secretos de su vida y costumbres. Posterior parada en un punto panorámico donde poder contemplar el Erg Chebbi en conjunto. Parada en Khamlia, pueblo originario de Mali, donde relajarnos con un té mientras disfrutamos de un pequeño concierto de música gnawa. Regreso al albergue, comida y partimos en dromedario en una ruta de hora y media que nos llevará a los pies de la Gran Duna, arropados por el bello atardecer del desierto. Dormiremos en una jaima en el corazón del desierto bajo el espectacular manto de estrellas.
Nos despertamos antes del amanecer para contemplar la salida del sol. Regreso en dromedario al albergue. Desayuno. Partimos para ver la cantera de fósiles y de ahí cogemos carretera hacia
Fes
Fes
Fes, Fundada den el año 789 por Idris I, y convertida en la capital del estado por su hijo Idris II, desde sus inicios, Fez siempre fue un importante centro de enseñanza y difusión del Islam, como atestiguan sus centros religiosos, algunos de los cuales, como la mezquita de Kairouyine junto a la Universidad de Karueein, son de los más antiguas de todo África. Junto con la población musulmana, siempre ha habido un importante núcleo de población judía en la mellah de la ciudad, que desgraciadamente ha disminuido drásticamente su número desde la independencia de Marruecos en 1956. Tradicionalmente, esta ciudad ha sido famosa por sus curtidurías y por la producción de los denominados “sombreros de Fez”. Destaca en esta ciudad la medina antigua o Fez el Bali, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y que actualmente ostenta el récord de ser la zona urbana peatonal más grande del mundo. Sus laberínticas calles nos llevarán a soberbios lugares como la mezquita de el-Qaraouiyyîn, las coloridas curtidurías, la Fortaleza Norte, la madrasa de es-Sahrij, sus numerosos zocos y mil lugares más que descubrir. Fuera de la medina antigua podremos encontrar lugares como las Tumbas Merínidas o la Mellah., pasando por el valle del Ziz, para dirigirnos al norte por un paisaje cada vez más verde que alberga los bosques de cedros centenarios, cruzamos Ifrane, la “Suiza” de Marruecos, y llegamos a Fes, donde dormiremos.
Disponemos de todo el día para visitar la ciudad acompañados por nuestro guía y/o disfrutar de un tiempo libre en la misma.
Desayuno. Salida temprano en una ruta que atraviesa el Medio Atlas pasando por Azrou, desde donde cogemos carreteras secundarias en un camino que cruza el sobrecogedor bosque de cedros que rodea este pueblo de montaña. Este impresionante paisaje nos acompañará buena parte del día, perdiendo gradualmente frondosidad, hasta llegar a las poderosas
Cascadas de Ouzoud
Cascadas de Ouzoud
Situado a 150 kilómetros de Marrakech, este es el salto de agua más grande de Marruecos, con un desnivel acumulado de 110 metros. Toda la zona se ha aprovechado tradicionalmente para la plantación de olivos, lo que le da su nombre al río Ozoud (“aceituna” en bereber), el cual se une al río Abib en un recorrido de unos pocos kilómetros que se puede seguir a pie, entre los rápidos del río y la vegetación que la bordea, y donde con un poco de suerte es posible contemplar distintos ejemplos de fauna silvestre, como el martín pescador. Esta zona es considerada uno de los entornos naturales más bellos del país y de todo el norte de África.
, donde haremos una parada para comer y disfrutar de las maravillosas vistas. Continuamos nuestro camino hasta Marrakech, donde dormiremos.
Desayuno. Disponemos de todo el día para descubrir la "ciudad roja" con nuestro guía y/o disfrutar de un tiempo libre en la misma.
Desayuno. Mañana libre para explorar la ciudad o adquirir algún recuerdo de Marruecos. Comida y traslado al aeropuerto. Fin del viaje.